Fuente: El Economista Seguros/ Diego Fernández Torralba

Todos los moteros que hay en España, que en nuestro país son legión, son conscientes de que junto a la compra de su vehículo de dos ruedas deben contratar su seguro correspondiente. Vamos a ver, en resumidas cuentas, cómo es el mundo en el que confluyen ambos sectores y los factores principales a tener en cuenta a la hora de contratar un seguro de moto.

Básicamente podemos distinguir tres grandes modalidades de seguros de motocicleta en nuestro país, atendiendo a las coberturas que nos ofrecen: el seguro básico, el ampliado y el total o a todo riesgo, entre los que deberemos elegir. El básico cubre la responsabilidad civil obligatoria y los accidentes personales y suele permitir además disponer de servicios de asistencia en viaje y asistencia jurídica; el ampliado se hace cargo, además de los ya citados, de eventualidades como un robo o un daño ocasionado por desastres naturales; y el a todo riesgo ofrece cobertura ante prácticamente cualquier eventualidad y aporta numerosas garantías y servicios extra.

A la hora de hablar de este tipo de pólizas no podemos dejar de lado una cuestión importante: deberemos decidir si queremos contratar una cobertura determinada con o sin franquicia. En el primero de los casos el seguro cubrirá lo que hayamos contratado hasta los límites que se acuerden, mientras que en el segundo supuesto el pago se realiza a medias: en caso de un determinado daño a la motocicleta la aseguradora únicamente se hace cargo del importe de los gastos que sobrepasan la cantidad elegida por el cliente –franquicia-, mientras que este deberá abonar un importe económico que sea menor o igual a la cuantía fijada. Como es obvio, las coberturas franquiciadas resultan mucho más económicas dado que la protección que ofrecen ante las eventualidades es menor.

Por último hay que destacar también que los buenos conductores suelen tener una recompensa en forma de beneficios económicos. Numerosas compañías, al igual que sucede en el caso de los seguros de coche, incentivan la trayectoria positiva de los conductores seguros, los que pasados los años no han sufrido ningún percance o accidente, mediante diversos descuentos y bonificaciones.